Desde Rebelión por el Clima Córdoba hemos reclamado esta mañana a la Junta de Andalucía la máxima urgencia en la tramitación del Plan Andaluz de Acción por el Clima, a la vez que le hemos solicitado información sobre el estado en que se encuentra la tramitación de dicho plan. Para ello hemos registrado un escrito en la Delegación de Gobierno a las 12:30h.

Hoy se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente, y desde Rebelión por el Clima Córdoba, el espacio de coordinación de las iniciativas climáticas en la ciudad del que participamos, hemos registrado un escrito dirigido al Presidente de la Junta de Andalucía en el que reclamamos que se acelere la tramitación y posterior aprobación del Plan Andaluz de Acción por el Clima, documento estimamos imprescindible para planificar en la Comunidad Autónoma la lucha contra la crisis climática.

El mencionado Plan Andaluz de Acción por el Clima es una determinación de la Ley de Medidas frente al Cambio Climático y para la Transición hacia un nuevo modelo energético en Andalucía, aprobada por el Parlamento de Andalucía el 8 de octubre de 2018, que dispone en su articulado que el citado documento debería estar aprobado en el plazo de un año desde la entrada en vigor de la ley. Comoquiera que la citada ley entró en vigor el 15 de enero de 2019, el repetido Plan Andaluz debería haber sido aprobado con fecha 15 de enero de 2020.

El tremendo retraso sufrido en la elaboración y aprobación del Plan supone igualmente que todas las medidas que tanto la Junta de Andalucía como otras administraciones de la Comunidad Autónoma, empresas y particulares deben adoptar en relación con la emergencia climática, sufran asimismo un retraso que acentuará más si cabe la gravedad de la situación en lo que se refiere al incremento de las emisiones de gases de efecto invernadero y el consiguiente incremento de temperaturas tanto en el ámbito de nuestra comunidad como a escala planetaria.

La estrategia climática de la Comisión Europea establece que en 2050 las emisiones de gases de efecto invernadero deberán ser cero en la Unión Europea, aunque tanto desde la comunidad científica como desde la sociedad civil se ha reclamado reiteradamente mucha más ambición de manera que estas emisiones sean cero como muy tarde para el año 2040, y con una hoja de ruta que debería garantizar el descenso de emisiones a un ritmo del 7% anual de aquí al año 2030. La inmediatez de estos plazos evidencia la magnitud del retraso que la tramitación del Plan Andaluz está sufriendo y las graves consecuencias climáticas que se pueden derivar de dicho retraso.